lunes, 28 de agosto de 2017

S. Sassen: Trump y el Brexit nos muestran errores de políticos (1/3)

Pablo Elorduy
Gladys Martínez


La socióloga Saskia Sassen (La Haya, 1949) ha sido una de las primeras ensayistas y críticas de la globalización. En la década de los 90, su ensayo ‘La ciudad global’ se configuró como una referencia para entender la transformación que el neoliberalismo ha llevado a cabo en las metrópolis del mundo. Algunos de sus últimos libros, ‘Territorio, autoridad y derechos’ o ‘Expulsiones’ se insertan en el paisaje que está dejando el siglo XXI de falta de esperanza y brotes de solidaridad. La victoria de Donald Trump en Estados Unidos, país donde reside Sassen, es el último seísmo en un panorama político en permanente cambio desde 2008, cuando la caída de Lehman Brothers puso fin a los discursos de crecimiento sin freno que se habían emitido desde el sector financiero.

E/M – Una de las primeras medidas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido la ampliación del muro con México. ¿Estamos ante la constatación de un cambio de época en cuanto a cómo se relacionan los Estados entre sí y respecto a sus poblaciones?

Sassen – Vuestra formulación es casi generosa, si se ve cómo la presenta Trump, con esa manera bombástica: “I will anda I will” (“Voy a, voy a”). Sí, se están dando cambios. Algo está pasando, con distintos nombres, en diversos países. El ascenso de una derecha extremista es alarmante – siempre existió, pero ha ganado una vigencia que hace mucho que no tenía – el Brexit y la victoria de Trump son probablemente la mayor sorpresa en este sentido. Me parece que no ha debido ser tanta sorpresa para las clases dirigentes convencionales. Trump y el Brexit nos muestran los errores de las clases políticas dominantes y de los comentaristas de televisión y los medios de comunicación de masas: una falta total de conocimiento o reconocimiento del crecimiento de la pobreza en sectores que se han quedado sin voz política – como los sindicatos en el caso de EEUU – y un auge del nacionalismo confrontado con un ‘liberalismo’ de élites ‘iluminadas’ que le han dado la espalda a todo lo que cae fuera de su circuito.

La arrogancia del Partido Demócrata se tiene que anotar aquí: cuando Hillary Clinton ha afirmado que no hay necesidad de ir a hacer campaña política al ‘rust belt’ – los viejos Estados Industriales en el Medio Oeste – el Partido Demócrata ha ido cayendo. También se quedaron sorprendidos cuando ganó Obama. Menos mal que tenemos miembros del partido como Elizabeth Warren, Bernie Sanders y Robert Reich, el exsecretario de Empleo con Bill Clinton, que se quedó frustrado con los dos Clinton y apoyó a Sanders.

Todo esto va mucho más allá de Trump. Él lo hace visible con sus neurosis y su manera ridícula de comportarse, pero está pasando en todas partes – Marine Le Pen en Francia se comporta mucho más como una política tradicional, igual que el de Holanda y otros – pero son un indicador alarmante de una democracia liberal que se ha desmoronado como práctica y como discurso. Hay que inventar un nuevo modelo de participación masiva.

E/M - ¿Cuáles son sus principales preocupaciones sobre esta nueva etapa que comienza con Trump?

Sassen - Creo que varias condiciones que se juntan en este periodo actual y generan una mezcla casi impenetrable. También nos muestra la decadencia de lo que se ha llamado la democracia liberal – que nunca estuvo muy anclada en la justicia social, pero funcionó para una buena parte de la clase trabajadora y la clase media modesta – y esto dejó de funcionar cuando las grandes corporaciones se globalizaron.

Hay mucha gente que ha perdido mucho en estos últimos 30 años de globalización económica – y hago hincapié en lo económico corporativo – pero este periodo con tecnologías digitales también ha permitido que aquellos que no tienen poder reorganicen internacionalmente en torno a temas muy específicos. Por ejemplo, mujeres inmigrantes de Filipinas que han formado una red internacional de apoyo mutuo – solo posible porque existe el espacio digital – y que rastrean a los proxenetas y otros explotadores.

Por otro lado, esas mismas redes digitales también han fortalecido el sistema financiero, que a mi manera de ver es un sistema extractivo: extrae y deja tras de sí destrucción, como la minería o las empresas de agua Coca-Cola, Nestlé), que acaparan tierras, expulsan a los residentes indígenas y extraen agua, y cuando se acaba el agua, se van y dejan detrás tierras muertas. Examiné estos temas en mi libro ‘Expulsiones’