Becario en el scriptorium de la Abadía de Montserrat y miembro del séquito del Abad en dos viajes al Vaticano.
La revista "Agricolae" trata los temas referentes al agro manchego y pertenece a la Iglesia Católica. Anualmente otorga premios a las personas o instituciones que hayan destacado en el ámbito provincial; en Enero de 2012 fuí invitado a la fiesta anual celebrada en La Encomienda de La Mancha, que tuvo lugar en un restaurante emblemático del pueblo; el ágape resultó abundante y de calidad, y el trato recibido fue cordial. A mitad de la fiesta se me acercó un párroco, numerario de la Prelatura del Opus Dei, y me propuso colaborar con su parroquia en calidad de "Lictor", me insistió machaconamente y rehusé cortésmente su proposición. La España profunda -unas 300 personas- se dio cita en aquel hotel y las conversaciones giraban mayormente en torno a la política nacional, algunos pocos hombres y mujeres del campo parloteaban acerca de la cosecha de cebada y del cuidado del melonar, atentos al tiempo meteorológico de los próximos meses, siempre en tono de queja; los que "hablaban" de política manifestaban nostalgia del "franquismo", vituperaban a los alcaldes del PSOE, y expresaban su "odio reconcentrado" a vascos y catalanes. Curiosamente, en el pueblo, de unos 30.000 habitantes, había dos peñas futboleras: Una del Atlético de Bilbao y otra del Barça; estas contradicciones son habituales en las regiones de España donde la ignorancia campa por sus fueros. Los terratenientes se agrupaban en otra peña, la del Real Madrid, y algún que otro contrabandista tenía acceso al palco del club blanco, actualmente "blanco y negro", como el tablero del ajedrez. Otra curiosidad; La Encomienda había sido gobernada por el PSOE durante 38 años, los votos de aquellos "carcas" los obtenían gracias a los empleos municipales (carretón, escoba, cigarrillo en la comisura de los labios y móvil en la mano izquierda) que beneficiaban a 4.000 familias (10.000 votos) al año, y a las ayudas de la Diputación, también socialista, a los agricultores; así como a un reparto aleatorio de los fondos de la PAC, la Política Agraria Común de la UE, aquel "maná" terrenal, que ellos creían "divino", que mantuvo viva la España del SW (Andalucía, Extremadura y CLM) desde 1986, y gracias a la cual se frenó la emigración al País Vasco y a Catalunya. A quienes consideren mis asertos como ácidamente críticos les recuerdo al insigne Cervantes: "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...", a un servidor le ocurre lo mismo con La Encomienda; recuerdo que cuando la abandoné en el año 2015, recorrí más de 200 kilómetros sin mirar el espejo retrovisor. Hoy en día, cuando viajo al Norte, recorro esa zona a la máxima velocidad que permite el coche, o en el AVE sin mirar por la ventanilla. Solo entre cebada y melones podía "mangonear" un tipo como el "Paje de Bono", paradigma del gañán castellano embutido en un traje de costuras reforzadas con pespuntes de amargura y complejo de inferioridad; un hombre que provoca tanta lástima como hilaridad entre sus agradecidos votantes. El hombre-pancarta de las procesiones del Corpus Christi de Toledo. Los vecinos utilizaban el "Feirbuk" para hablar mal unos de otros y tildar de "putas" a las mujeres de su entorno, orquestados por dueños de bares y tabernas que eran los que recibían la información de sus clientes-borrachos, pude constatar que en La Mancha "se bebía" más vino que en el Bilbao de los años "70". En la fiesta de los curas se hablaba de "cuernos", de "suicidios" y de "violencia de género", todo como si tal cosa, y los párrocos asistentes no mantenían relación entre ellos, se limitaban a comer y a beber hasta reventar, todo muy de Berlanga.
Años después me dijeron que el párroco que solicitaba mis servicios era homosexual y pareja -poco oculta- de un docente. Aficionado al buen yantar y a libaciones alcohólicas, no pagaba sus consumiciones en los bares.
































