sábado, 4 de febrero de 2017

Una tragedia “nuestra” no de “ellos” los refugiados en Europa (2/5)

Javier de Lucas
Catedrático de Filosofía del Derecho
APDHA
"Es inexplicable que se produzcan 15 muertes y que no haya ninguna responsabilidad política". (JL)

Europa parece encaminarse hacia el modelo australiano, que anuncia a refugiados e inmigrantes que ‘pierdan toda esperanza’ si tratan de llegar a sus puertas. Como consecuencia de esa lógica de cierre, Grecia puede acabar convirtiéndose en una suerte de “pudridero”, peor incluso que un ‘contenedor’, ante la obsesión de los gobernantes europeos (y no sólo de Hungría, Polonia, Chequia y Eslovaquia) por salvar a toda costa las fronteras internas y “detener” a la marea de inmigrantes y refugiados que tratan de llegar a Europa desde las costas turcas.

Para terminar de perfilar ese mensaje de emergencia, se ha pedido ayuda a la OTAN que, como es sabido, no es una ONG dedicada al salvamento y rescate de náufragos (como sí lo son MSF y las ONGs y voluntarios que tratan de actuar en esas islas griegas). Su secretario general, Stoltenberg, ha dejado claro que sus barcos y aviones estarán en el Egeo para colaborar con FRONTEX en el control y monitoreo del tráfico “ilegal” y que, si tienen que intervenir ante un naufragio, devolverán a los rescatados a territorio turco.

‘Externalizar’, es la palabra: se trata de que los ojos europeos dejen de ver la tragedia en nuestro territorio y así el corazón de los europeos podrá ocuparse de otras cuitas. Y ello aunque sea al precio de 3100 millones de euros, los que le paga la UE al poco fiable Erdogan, para que cumpla como ‘poli malo’. O sea que, por si fuera poco riesgo la odisea de huir de sus hogares para ponerse a salvo, los vecinos europeos, en lugar de despejar alguno de los obstáculos para poder siquiera plantear su demanda de reconocimiento un derecho de asilo, la complicamos hasta lo imposible.