viernes, 1 de diciembre de 2017

“The human factor” una historia de lealtades y deslealtades en CAT

MLFA

Las grandes conquistas sociales y políticas se consiguen en función de la valía de sus líderes; en nuestro caso, analizamos someramente la personalidad (incluidos los trastornos de la misma, en algunos casos) de quienes se han convertido en actores de lo que denomino la ‘coyuntura catalana’, y digo coyuntura, es decir atemporalidad incierta, sabedor de que en 2025 Catalunya formará parte de una confederación acordada con el Estado español; como tal será respetada, diría que admirada, por el resto de comunidades, a excepción de aquellos irredentos que comprobarán como su praxis ‘parasitaria’, en la que están instalados desde los ‘80’, quedará reducida a la mínima expresión, en tanto que receptores, única y exclusivamente, de ayudas estatales, tal y como ocurre (por ser didáctico) con Texas respecto de la Administración USA, ayudas que, en ningún caso, provienen de Ohio o Carolina. 2025 es el año en que culminará la renovación de Montserrat (Montserrat dins) que comenzó en 2000. Catalunya y la Europa católica progresista esperan 2025 con expectación.

La solidaridad interterritorial a la española ha sido cuestionada por Cristina Cifuentes del PP

No perdamos el hilo de los acontecimientos protagonizados por líderes cuyo ‘factor humano’ les condiciona; lo hacemos antes de que comience la campaña electoral que conducirá a las elecciones del ‘21D’. Lo haremos con el debido respeto a las personas, cuyo ‘human’ les condiciona. Comenzaré por Arrimadas de ‘Ciudadanos’, antítesis de lo que cualquiera que conozca Catalunya, (fui profesor de la Generalitat desde 1986 hasta 2004, para ser precisos hasta que me cansé del rollo ‘catalanista’, y ellos de mis críticas, aún comprendiéndoles), Inés considera que debe ser presidenta de la Generalitat catalana. Políticamente esta mujer es una ópera bufa, su candidatura un despropósito y se sostiene por su interpelación continuada a bajas pasiones que, por cierto, son menos intensas de lo que ella cree.

Miquel Iceta se define con facilidad y premura; un ‘diferente’ ninguneado por aquellos que llamamos ‘capitanes’ en los ‘90’, los socialistas corruptos de Malesa, Filesa y Time Sport, que controlaban el ‘cinturón rojo’ de Barcelona, y despreciado por los socialistas catalanistas de Pascual Maragall, que paseó por l’ Hospitalet del Llobregat unas tres veces en su vida. Un segundón a todos los efectos que encontró su oportunidad tras el fallecimiento de Carme Chacón, que no supo ser cuidadosa con la patología que venía aquejándole desde muy niña, aquella bradicardia severa; y abusó de viajes transcontinentales y actividades de alto rendimiento y consiguiente estrés, (asesino en su caso). Iceta es el bufón, figura de las cortes monárquicas que los catalanes desprecian sin paliativos; Miquel es un bufón político que ejerce de ídem.

No podemos hablar de ‘Human Factor’ en el caso de Obiols; en su caso resulta huero, a salvo, claro está, de sentimientos humanos que, sin duda, posee, bien que relegados al estricto ámbito familiar. En lo político; el PP nacional lleva su penitencia por haberlo elegido. Ahora que se habla del macro club ‘Paradise’, ¡qué buen conserje de puerta se perdieron! Volvemos al titular: lealtades y deslealtades entremezcladas; Graham Green no habría recomendado a estos tres para el casting posterior a su famosa novela. 

Enfrente; líderes como Puigdemont y Junqueras, nada que hacer estos del ‘155’