martes, 12 de abril de 2022

Hoy hace 28 años del fallecimiento de Dª Elisa Fernández-Armesto

 MLFA - Actualizado el 13/04/22 a las 11:45 horas.

Mi madre, doña Elisa Fernández-Armesto falleció el 12 de abril de 1994 en la residencia del Colegio de Médicos de San Juan (Alicante); mi padre, el doctor Martín Luño Macua, había fallecido dos años antes, en 1992. Ambos fueron enterrados en el panteón familiar de Polloe (San Sebastián), si bien parte de las cenizas de mi padre las vertimos en la bahía de La Concha, desde un barco que me facilitaron en la Cofradía de Pesca. Mi padre había nacido en Rentería y residió varios años en Donostia, 'su ciudad' por antonomasia. Mi madre nació en la Rúa Petín (Orense) y residió en El Ferrol durante su juventud.

Mi madre es gallega (siempre hablamos de ellos dos en presente); licenciada en Filosofía y Letras, hija de médico, residía en el mismo edificio que la familia de Francisco Franco Bahamonde, en la Plaza de España 21 de Ferrol, la plaza se denominaba así entonces. Los dos mayores vivimos durante un año en esa vivienda con los abuelos; mi padre había sido encarcelado en la cárcel de Larrínaga en Bilbao por haber extraido una bala de la espalda de un maquis, a pesar de haber rechazado 25.000 pesetas del año 1955 que le entregaron en una caja de puros. Tiró la caja dentro del taxi cuando este arrancaba; en el primer momento pensó que contenía puros, hasta que la abrió. Estuvo encarcelado durante un año, sin juicio, por orden del gobernador civil de Vizcaya, Genaro Riestra. El trato recibido por parte de los funcionarios de Larrínaga fue de excelencia; de mi madre y mis hermanos pequeños se hizo cargo gente importante del PNV (nada que ver con el PNV actual).

El grupo de tres maquis fue detenido en Santander, fueron torturados y ejecutados de forma sumaria, tras declarar que mi padre era el médico que les había atendido en Bilbao, entre otras ayudas recibidas.

Vivienda-consulta de mi familia donde fue atendido el maquis aquella madrugada, lo habían enviado miembros del PNV amigos de mi padre. Primer piso.

Mi madre conoció a mi padre en una residencia universitaria de Vigo; él acababa de salir del penal de Santoña donde cumplió seis años de prisión tras ver conmutadas sus sentencias de muerte y de treinta años por la de seis que cumplió en el régimen carcelario franquista, de dureza y crueldad inusitadas. Bien es cierto que nunca se quejó de tantas penalidades ante sus siete hijos. Precisamente; una mujer divina, franquista por familia, con su hermano Camilo, héroe superviviente del buque "Canarias", el más joven, Pepito, asesinado por los 'rojos', su cuñado Carlos, alférez de complemento, y el padre, con la cruz Laureada de San Fernando por méritos contraídos en la guerra civil como médico del bando rebelde, ella fue quien se convirtió en depositaria de las terribles penalidades padecidas por su marido, republicano convencido que nunca disparó un solo tiro, negándose a portar armas de fuego en el frente.

Servidor, por contra, obtuvo licencia de armas a los 28 años y nunca se ha separado de ellas; ello me ha permitido moverme con seguridad en ambientes de riesgo: delincuenciales y prototerrorismo de los 'populares' de La Mancha que financiaron 'sicarios' extraídos del lumpen y de la exclusión social; al tiempo que colaboraba en la instrucción de tiro con arma de fuego a miembros de las FFAA y de empresas de seguridad privadas. Instructor de internos en prisiones catalanes para reinserción y obtención de grado más favorable.

Anoche celebramos la vigilia y hoy, durante todo el día, hemos homenajeado a mi madre: doña Elisa


Vivienda de la familia Franco en Ferrol; los dos hermanos mayores vivimos con los abuelos en el piso de abajo en 1956