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| Ayuntamiento de Toledo |
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En “Zagala” no había días de descanso, mucho menos vacacionales, éstos comenzarían cerca de finales del siglo; actualmente, ya en los ‘90’, los empleados habían conseguido un día de descanso semanal, siempre que no fuera viernes, fin de semana o festivo; los dueños seguían la política del fundador, es decir, permanecer al pie del cañón de forma continuada, excepción hecha, claro está, de aquellas escapadas a Madrid, incluso a Barcelona, pero de ida y vuelta, ya que nunca dormían en otro alojamiento que no fuera el suyo, para eso estaba Teodoro, que se pasaba los partidos de fútbol – no le interesaban lo más mínimo – durmiendo dentro del coche, a la espera de regresar a casa, a cualquier hora de la noche.























