miércoles, 26 de agosto de 2020

Leo Messi siempre fue un extraño en Barcelona... ¡que metía goles!

MLFA 
Koeman regenerará el Barça; ya ha empezado la tarea de renovación.

Leo Messi era un hombre-gol que me recordaba al hombre-bala del circo Price, al que nos llevaban los padres de pequeños, ambos eran seres extraños que causaban sensación momentánea y poco más. De Messi, otro argentino más, solo esperábamos que metiera goles, su único don desde la niñez. Forma parte de una generación de ‘sudakas’ que preferían aprender malabarismo con una pelota en vez de asistir a clase como el resto de sus compañeros y vecinos; las dos grandes escuelas de don Balón estaban radicadas en Argentina y Brasil, pero había otros países. Era, además, una forma de salir de la pobreza si estabas especialmente dotado para esos malabarismos y algún ‘ojeador’ europeo se fijaba en tus habilidades. En los últimos años el mayor proveedor de futbolistas es el continente africano. Eso me recuerda que los mejores jugadores de la NBA son negros ‘sin escuela’ y quienes ganan las grandes maratones son etíopes, eritreos o kenyatas. Se repite la historia; es algo bien sabido por todos nosotros. 

A mí siempre me recordaron a los gladiadores de la antigua Roma, con menos violencia 

Al igual que los futbolistas de la edad contemporánea; aquellos procedían de países pobres, venían de pueblos bárbaros europeos y algún africano que hacía el largo camino desde su aldea a las mazmorras del circo romano. Ya entonces existía la figura del ‘ojeador’, como ocurre hoy en día con el fútbol. 

La 'rudis' o espada, también conocida como 'gladio' en la antigua Roma.

Ahora solo falta que el ‘machismo’ imperante en Centro y Sur América no impida a las niñas ‘pelotear’ (en tanguita de hilillos) en sus playas de origen y puedan prepararse debidamente para venir a Europa a jugar al fútbol – femenino en este caso – si tenemos en cuenta que nos hemos vuelto locos. 

Con las reinas del fútbol entramos definitivamente en el siglo de oro... ¡Del despropósito!

Pero volvamos al titular; actualmente Messi es el ídolo de los marroquíes, incluidos los MENA (observen sus camisetas) y los narcotraficantes; el ‘Rey del Hachís’, huido de la justicia española con la inestimable ayuda de un capitán de la Guardia Civil, se apoda ‘Messi’. En la última detención de 19 miembros de su banda (uno de ellos era mi vecino de al lado) sus hombres confirmaron que su pasión por el jugador argentino rayaba en la locura. Cuidé de que no les ocurriera nada a los tres niños pequeños del moro en la madrugada del asalto. El padre cayó en la primera curva, con su 4X4 de 150.000 €. Me quiso hacer un regalo; lo rechazé de plano, ahora que si llega a ser el AUDI, no sé, no sé yo. El Messi moro huyó entonces (2018); hoy lo hace el otro Messi, el 'Rey del Balón'.

Padre e hijo en el banquillo; el Espíritu Santo se quedó en Rosario (Argentina). Allí conocí a Blanca Soldini.

La pasión y muerte de Messi comenzó hace unos años cuando se descubrió que era un ‘gran’ delincuente fiscal. Condenado a dos años de cárcel cambió el ingreso en prisión por la módica suma (en forma de multa) de 250.000 € de vellón. El muchacho de la cara de ser una mosquita muerta, siendo así que resulta ciertamente viborezno, exigió que se le borraran los antecedentes penales correspondientes; lo mejor del caso es que aceptaron su exigencia y se los borraron de un plumazo.

Miles de aficionados al fútbol de cierto nivel cultural (que haberlos haylos) se sintieron ofendidos; ¡hasta aquí hemos llegado! y, a pesar de que eran muchos más (millones de ignorantes) los que perdonaban su ‘pecadillo’, Leo tomó nota de que la burguesía catalana y parte de la española no lo consideraban ‘uno de los nuestros’ sino otro ‘chorizo’ más del fútbol español y mundial. ¡Marcháte! ¡Vos sos un boludo!

En vez de largarse con el rabo entrepiernas como Ronaldo (mejor asesorado) Leo se quedó 

Messi era consciente, entre el fragor de los aplausos del gol, de que era un convicto librado de la picota por los pelos (y por los 50 millones de pesetas del ala que pagó a tocateja); no se encontraba a gusto y entró en paranoia (de cierta intensidad ya que nunca volvió a sonreír); ello le llevó a organizar un grupo de autodefensa en el seno de ‘Can Barça’ con dos lugartenientes: Suárez y Vidal, el grupo desestabilizó el equipo; para ellos el infeliz de Valverde y el inocentón de Setién (nada que ver con el obispo de Bilbao) eran pan comido. 

Y en estas llegó Koeman y mandó a casa (de inmediato) a los lugartenientes Suárez y Vidal

La senyera ondea en el hotel donde se casó Messi; en la foto la izan con prioridad sobre la argentina.

PS - Desde niño en 'Can Barça', Messi no aprendió una sola palabra en catalán, por el contrario forzaba su 'lunfardo' hasta límites insospechados; otra prueba más de la nula formación de estos 'inmigrantes de lujo' y de la ausencia de inteligencia emocional. Estos tipos emocionan con los pies; en los pelotazos (a la hacienda pública), y en los aceleradores de sus bugas de 150.000 € (como el de mi vecino 'narco'). La 'senyera' ondeó en la boda de Messi en Argentina; en Barcelona no la izó nunca en su casoplón. En definitiva; los mejores coches los tienen los futbolistas y los narcotraficantes.