viernes, 11 de enero de 2019

La Saga de La Encomienda por Martín L Fernández-Armesto (062)

Ayuntamiento de Quintanar del Rey

Su socio, Eduardo Aznar, franquista convencido, quedó al cargo de la compañía, que pasó a llamarse ‘Naviera Aznar’ y a tener, durante el régimen, hasta 48 barcos de alto porte. Ramón de la Sota fundó una nueva empresa naviera en Francia utilizando pabellones de conveniencia, como hicieron grandes armadores griegos de la talla de Aristóteles Onassis y Stavros Niarchos. Etarras huidos fueron contratados y desaparecidos como marineros en buques de su flota. Como nota curiosa, el edificio que albergaba la Comandancia de Marina pertenecía a Ramón de la Sota, le fue devuelto a la familia al comienzo de la Transición. El despacho de los buques mercantes se realizaba desde un palacete de la familia De la Sota. Tristemente, ETA asesinó a varios cargos militares de esa Comandancia, y lo hizo con brutalidad y hasta con saña. 

Siendo así que el PNV plantó la semilla del diablo entre sus vástagos apelando a la venganza por la gran represión acontecida durante el franquismo; primero hostigando a las fuerzas de seguridad con exhibición de ikurriñas y cualesquiera símbolo vasco como lauburus y zazpiak bat, y más tarde a través de la lucha armada; no se entiende el trato concedido por el Gobierno al PNV, incluido el famoso cupo vasco; da toda la impresión de que los padres constituyentes temían más a las pistolas de ETA que a los argumentos historicistas de los nacionalistas del PNV, representados en la negociaciones previas por Arzallus, Cuerda y Marcos Vizcaya, los tres diputados del PNV. A título de anécdota, este último diputado, Marcos Vizcaya, salvó la vida en 1985, al rechazar embarcar en el vuelo 610 del ‘Alhambra de Granada’ estrellado en el monte Oiz y en el que perdió la vida aquél que fuera líder del Opus Dei, durante el inicio de la Transición, Gregorio López Bravo. 

Curiosamente, el PNV, que resultó ser el gran beneficiado por la Constitución de 1978, no votó la misma, se limitó a acatarla por imperativo legal. Gracias al Cupo vasco, el País Vasco recauda todos los impuestos, se los queda (todos) en sus arcas, y a cambio le paga al Estado un canon que se conoce como el Cupo Vasco, que viene a ser el Concierto Económico que ya existía antes de la contienda civil, desde finales del siglo XIX, que fue abolido por el régimen del General Franco. En la actualidad, ese Concierto Económico o Cupo Vasco está amparado por la Carta Magna, y, por tanto, imposible de suspender. Cada cinco años se renegocian las cantidades a devolver por el Gobierno Vasco al Estado Español, que dependen de muchas variables, pero fundamentalmente de los gastos soportados por el Estado en las competencias no transferidas al País Vasco. Parece que el Cupo Vasco está de más, desde el minuto primero en que España se convierte en el Estado de las Autonomías. 

Navarra disfruta de un régimen parecido, ya que venía amparada por su Régimen Foral que hasta el mismo General Franco respetó durante su régimen, como recompensa por el apoyo de los navarros al Alzamiento Nacional; apoyo convencido que superó al del resto de España. Los Fueros, que tuvieron su razón de ser en épocas pretéritas, deberían desaparecer al dotarse Navarra y el País Vasco de Estatutos de Autonomía, al igual que el Concierto Económico vasco por la misma razón. No parece justificado aferrarse a tradiciones arcaicas al mismo tiempo que a las modernas. Entendemos que la presión de los abertzales y de la denominada por ETA lucha armada, eufemismo que escondía la expresión que correspondía, que no era otra que la de terrorismo, del tenor de aquél que llevarían a cabo con menor intensidad las bandas del GRAPO en toda España y Terra Lliure en Cataluña. Aunque años más tarde el presidente José María Aznar sorprendería a todos los países europeos al denominar a la banda ETA como un movimiento de liberación nacional, claro que la única diferencia entre Aznar y Hernández Mancha, ambos nombrados a dedo por Manolo Fraga, era que el primero consiguió ganar unas elecciones, siendo idéntico el bajo coeficiente intelectual de ambos. 

Con los nacionalistas del PNV rechazando la Constitución pero aceptando el Cupo Vasco, era de cajón que ETA se sintiera bendecida por los santones del PNV e incrementara su potencia destructora y se despegaba de otras organizaciones obreristas en la órbita de la Iglesia vasca, que no tenía nada que ver con el integrismo católico español; hablamos de la JOC (Juventud Obrera Católica), de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) que aún existen, y de EIA (Euskal Iraultzarako Alderdia, en castellano Partido para la Revolución Vasca) que llegó a considerarse el brazo político de ETA, al frente del cual se encontraba Mario Onaindía, que fue condenado a muerte en Burgos en 1970 y posteriormente indultado por la presión internacional contra dicho proceso.