viernes, 15 de mayo de 2020

La historia se venía repitiendo hasta que ha llegado el "COVID-19"

Joshua Levine 

En los años ‘40’ del siglo pasado aparece en USA el fenómeno conocido como ‘New Deal’ (‘Nuevo Trato’), un programa del presidente Roosevelt. Tres cuartas partes de los jóvenes entre catorce y dieciocho años asistían al instituto, una proporción mucho más alta que en cualquier otro período anterior. Menos influenciados por sus padres, y ajenos por completo a la mentalidad de sus compañeros de trabajo de mayor edad, los jóvenes comenzaron a forjar una identidad distinta dentro de su burbuja ‘teen’ (quinceañeros). El sociólogo August Hollingshead, que dirigió un estudio acerca de la juventud en una localidad del Medio Oeste a la que se dio el nombre ficticio de ALMTOWN, tuvo ocasión de echar un vistazo al interior de dicha burbuja. Una chica (una ‘teenager’ incomprendida, años antes de que se identificara como tal ese grupo social) comentó acerca de sus padres: “A veces no entienden lo que queremos hacer los jóvenes, y creen que debemos comportarnos como se comportaban ellos hace veinte años”. 

“Teenager”: jóvenes comprendidos entre los 13 y 19 años, la edad de los “teen” 

Otros sujetos del estudio hablaban de la ropa y el estilo. “Janet es muy grandullona”, decía uno, “y no sabe vestirse, por eso no la aceptan”. La presión que ejercían sobre los jóvenes sus propios condiscípulos era enorme, y los estudiantes de secundaria podían vestirse a la moda porque disponían de cierta capacidad económica. Vivían en casa de sus padres, que solían darles una asignación, y a menudo tenían empleos a tiempo parcial. Dado que no tenían que pagar el alquiler y las facturas, no había excusa para no vestir “estilosamente”, como decía una chica de Almtown. Incluso los jóvenes que carecían de dinero y que vivían de las pequeñas ayudas de la NYA (Administración Nacional de la Juventud), estaban dispuestos a gastar lo poco que tenían en vestir a la moda. A fin de cuentas, el materialismo estadounidense tiene una larga y airosa historia. 


El estudio acerca de Almtown reviste especial interés en lo relativo a temas como el sexo y el matrimonio. Pone de manifiesto la importancia que daban los chicos al hecho de tener una vida sexual activa. “A un chico del que se sabe o se sospecha que es virgen no se le respeta”, observa Hollingshead, y describe a continuación una pandilla de chavales de clase baja que se hacían llamar los ‘Five Fs’, una especie de acrónimo que venía a significar ‘Find em’, ‘feed em’, ‘feel em’, ‘fuck em’, ‘forget em’. 

Los ‘Cinco Efes’: ¡Búscalas, dales de comer, tócalas, fóllalas, olvídalas! 

Ellas, por su parte, tenían que andarse con pies de plomo para no cruzar la línea fina que separaba el ‘divertirse un rato’ del convertirse en una ‘golfa’. Mary le contó a Hollingshead que había ido a un baile con un chico. Allí decidió que su acompañante podía ‘salirse con la suya’, pero que para permitirlo ella tendría que emborracharse primero. Así pues, fueron en coche a un bar en el que Mary se tomó un ‘bourbon’ y tres ‘whiskies’ dobles. Después buscaron un sitio apartado. ¡Fue maravilloso!, comentó Mary. Durante los meses siguientes, tuvo escarceos con otros cinco chicos y en todos los casos salió al menos cuatro veces con ellos antes de ‘pasar a mayores’. Afirmaba que ninguno de ellos sabía previamente que ‘ya sabía de qué iba el tema’. Posteriormente, con dieciocho años cumplidos, se casó con un peón de fábrica dos años mayor que ella. Así terminaron sus breves pero intensos devaneos amorosos. 

¿Les suena esto 80 años después? En España el ‘peón de fábrica’ está en el paro