domingo, 25 de noviembre de 2018

Manzanares es una llanura perfectamente inundable 'sin barrancos'

Lanza
04/01/10
Graves inundaciones sin víctimas en Manzanares, en 2010

Manzanares teme más inundaciones como las de la última Nochevieja 

Las continuas lluvias y un nuevo desembalse de agua del embalse del Puerto de Vallehermoso provocaron desde el pasado 31 de diciembre más inundaciones a ambas márgenes del río Azuer a su paso por Manzanares. La situación en el día de Nochevieja fue mucho más preocupante que una semana antes debido a las dimensiones que cobró la crecida del río y ante la persistencia de las precipitaciones. Eran alrededor de las seis y media de la tarde del 31 de diciembre de 2009 cuando el río Azuer presentó el caudal más abundante y espectacular que se recuerda en los últimos cuarenta años. Quedó absolutamente desbordado a ambas márgenes tras un nuevo desembalse de agua desde el pantano de Vallehermoso. Como consecuencia, se cortó la carretera entre La Solana y Valdepeñas al saltar el agua del Azuer sobre ella, hubo importantes problemas en la vecina Membrilla y en Manzanares se acordonaron zonas próximas al río y se achicó agua de viviendas próximas al cauce. 

La gran crecida del pasado día 25 quedó pequeña en comparación con la del 31 de diciembre. Desde un día antes volvió a subir el importante caudal que presentaba el Azuer. En la mañana del último día del año el río volvía a desbordarse, pero por la tarde llegaba lo peor. Todo el Paseo de la Isla Verde (paseo de los pinos) tuvo que ser acordonado al cubrir el agua incluso el asfalto y aceras. Poco antes de las cinco de la tarde el agua comenzaba a inundar el Paseo de Córdoba, ante la preocupación de los vecinos de las viviendas colindantes. 

El agua que venía del canal paralelo a la Avenida de Andalucía saltaba el paseo hasta el Puente de los Pobres y cubría por completo el nuevo paseo de albero construido en una de sus márgenes, quedando visibles únicamente la parte superior de los bancos y de la barandilla de madera. Antes de entrar al Puente de los Pobres, el río inundaba también la zona verde y paseo de la nueva área de reparto urbanizada en la antigua Huerta de Foro. El albero de este paseo se perdió casi en su totalidad. Al otro lado el agua desafiaba los muros de los chalés de la urbanización Vega del Azuer y en Las Quinterías se estuvo achicando varios días el agua que manaba en sus cocheras. 

La situación no fue menos preocupante en las viviendas ubicadas en la Avenida de Cristóbal Colón y cuyas partes traseras dan a los antiguos huertos situados tras la fábrica de harinas. El agua anegaba toda esa zona de calles recién urbanizadas.

De nuevo, la carretera del bulevar de la Avenida de Castilla-La Mancha volvió a hacer de dique y evitó que la situación fuera mucho peor al paso del Azuer por la ciudad. Al otro lado de esta carretera el agua estuvo a punto de saltar al asfalto del camino de Membrilla. Desde aquí, todo era agua a lo largo de 700 metros hasta el camino que llega a las cuevas del Cerro del Moro. Apenas podía distinguirse el cauce del Azuer en los dos ramales en los que se divide desde el Puente de la Reina. 

Cortado el acceso al Camino de Daimiel debido a la fuerte crecida del río Azuer, de aguas contaminadas.

Aunque Vallehermoso dejó de desembalsar gran cantidad de agua el 31 por la tarde y comenzó a bajar levemente el nivel del río sobre las 19 horas, las insistentes lluvias siguieron manteniendo todas las alertas. 

El río siguió desbordado hasta dos días después. Durante la mañana del 1 de enero el Azuer continuaba anegando sus márgenes aunque el caudal había bajado considerablemente respecto a lo que ocurría a las seis de la tarde del día de San Silvestre. Hasta el sábado 2 de enero por la tarde, día en el que las lluvias dieron una tregua, no volvió a encauzarse el agua. Sin embargo, ya en la mañana de este lunes 4 de enero y debido a las lluvias de las últimas horas, el río había vuelto a desbordarse en algunos tramos a su paso por Manzanares. Las previsiones anuncian más lluvias y el río continúa con un importante caudal. Se mantiene por tanto la incertidumbre sobre nuevos desbordamientos. Todo dependerá de lo que ocurra aguas arriba en el casi rebosante pantano del Puerto de Vallehermoso.