martes, 3 de octubre de 2017

¡Hola don Pepito, hola don José! ¡Adiós don Pepito, adiós don José!

MLFA
al hadi

Corría el año 49 (AdeC) cuando Julio César, acompañado de varias de sus cohortes, se dispuso a cruzar el río Rubicón, que separaba la Galia de Italia; cruzar el Rubicón, situado (como Catalunya) al nordeste del país, estaba prohibido por la ley de Roma, so pena de ser declarado ‘enemigo público’, no obstante César puso su destino en manos de la diosa Fortuna y a la voz de ¡Alea jacta est! cruzó el Rubicón, conquistó la Galia y, posteriormente, hizo lo propio con Roma. Ayer Catalunya cruzó el Rubicón, de manos de Puigdemónt y Junqueras, seguido de sus cohortes ciudadanas erguidas y dignas.

Convivirá con la Galia, sobre todo con la Cerdanya y el Rosellò, 'ex secesionistas', y logrará el colapso del gobierno de España. Además de conseguir la independencia, que se produciría en el plazo de un año, indefectiblemente, debido al rechazo que existe en Catalunya y en Euskadi hacia el PP y el PSOE; como dijimos hace unos días, el tal Sánchez ‘ni vale ni nos vale’, es un jodido muñeco de tela o peluche, huero de contenido intelectual y político (un pequeño hombre embutido en unos pantalones ‘pitillo’, no hay más); entono ‘mea culpa’ por haberle apoyado en las ‘primarias’ y pido disculpas a los lectores, convencido de que sabrán valorar cómo nos sentíamos entonces, cuando vimos que la alternativa al tío este era la tal Susana, impresentable políticamente, no digamos ya ‘intelectualmente’, yegua de Troya del ‘felipismo’ más siniestro, el de los muertos vivientes.


Una vez cruzado el Rubicón no hay retorno posible; habrá que hacer política con mayúscula para evitar la ‘secesión’ y, al menos, convertirla en ‘confederación’, con un paso (valiente) que debería dar el Parlamento español, después, eso sí, de convocar elecciones generales a las que no podrían presentarse Rajoy ni su equipo. El equipo de gobierno que salga de esas urnas deberá consensuar con el resto de partidos la celebración de un referéndum ‘pactado’ que sea absolutamente constitucional.