Luz de Gas
Magistrado
De entrada; resulta muy preocupante que la juez no conociera el nombre del abogado de la acusación particular hasta la noche anterior al juicio, después de cenar, en las pausas publicitarias de la serie de moda. Es cierto que el atasco judicial – me remonto a 1986 – no es algo nuevo, y recuerdo que yo misma estudiaba los casos a la hora de cenar; eran otros tiempos y la situación en la que nos encontrábamos los jueces de Instrucción era agobiante, el estrés sobre las causas penales (también las civiles, pero estas no llevan a prisión al encausado): faltas, delitos, sobre todo declaraciones interminables, déficit de formación ‘judicial’ de los agentes policiales – lo que hoy se conoce como policía judicial – enfrentamientos entre diferentes cuerpos policiales; todo ello nos condujo, en los años ‘90’, a la creación de los llamados ‘Juzgados Penales’. Se utilizó una excusa que suponía una trampa saducea: todos los juristas recuerdan que el ‘felipismo’ (el gran estafador judicial) adujo argumentos del tipo ‘garantista’, lo que posteriormente se denominó ampulosamente ‘Tutela Judicial Efectiva’, que no deja de ser un ‘oxímoron’ más clamoroso que la ‘soledad sonora’, no se conoce otra tutela judicial que no sea ‘efectiva’, la única duda se plantea respecto de quien la recibe, y resulta ‘arbitraria’ en numerosas ocasiones, a pesar de lo ‘pomposo’ del nombre. Decían los juristas felipistas ‘tramposos’ (amen de poco formados): “Que no sea el juez instructor quien ‘juzgue’, puede estar ‘contaminado’ y dejar en indefensión al justiciable”. Por cierto, lo olvidaba; nuestra juez, antes de suspender el juicio añadió que había llamado, esa noche previa, a su 'sustituta' oficial y esta le dijo que era 'muy amiga' del querellante ¡Toma sentencia guapo! Esta es nuestra Justicia en las provincias, como el resto de Instituciones. ¿Por qué la Audiencia revocó los tres archivos? (tres de tres).
Se oculta que es más fácil ‘influir’ en ‘un’ juez Penal que en todo ‘un equipo’ instructor






















