domingo, 22 de marzo de 2026

Embarcado en un petrolero iraní durante la guerra entre Irak e Irán

MLFA - Oficial de Navegación a bordo del petrolero "Al Mansour Dabhí" de bandera iraní. (1987). Golfo Pérsico. Finales de la guerra Irak-Irán. Mercenario.

Petrolero noruego atacado por Irak; recibió el impacto de un misil "Exocet" (Made in France) en 1986. Siete víctimas de nacionalidad filipina.

El embarque me lo ofreció Vittorio, mi agente italiano: Segundo oficial en un petrolero de bandera iraní, el "Al Mansour Dabhí" que operaba en el Golfo Pérsico entre el puerto de Bandar Abbas y la isla de Kharg; el salario mensual rondaba los 6.000 $ de 1987. Irak e Irán seguían en guerra, faltaba más de un año para que finalizara el conflicto bélico entre suníes (Irak) y chiíes (Irán). Viajé con Iberia de Barajas a Heathrow, solo desde Londres se podía volar a Teherán; el billete y el contrato los recogería en el mostrador de British Airways. Cuál no sería mi sorpresa cuando -por puro aburrimiento- leí el contrato de embarque y me percaté de que el salario era de 600 $. Inmediatamente devolví el billete en el mostrador de British y tiré de agenda; llamé a Brenda, una amiga holandesa que vivía en París - yo me había separado el año anterior, en Enero, y estaba apartado de la familia; en aquellos años uno no se separaba de la parienta, en Bilbao, sin que aquello no tuviera serias consecuencias. (40 años después mi mujer sigue sin hablarme, nos hemos visto y saludado en un par de funerales, si bien es cierto que soy el responsable de la ruptura, por mi vida aventurera y disipada).

A Brenda la había conocido en Tánger, trabajando de capitán en los ferrys de bandera marroquí del Estrecho de Gibraltar; la llamé por teléfono desde la terminal del aeropuerto, y me aseguró que acudiría a rescatarme rauda y veloz. Yo no podía estar tranquilo, al haber devuelto el billete a los "iranos", gente muy peligrosa; en un kiosco del aeropuerto compré la revista española "Interviú" (ya explicaré más adelante los problemas que me acarreó la dichosa revista de la editorial ZETA) y me dediqué a pasar el tiempo mirando a todas partes.

Brenda llegó 12 horas después de mi llamada de auxilio: Nos desplazamos al puerto y allí embarcamos en un ferry que hacía la ruta Londres-París; hicimos el viaje de noche en cubierta, abrigados con una manta que nos ofreció uno de los tripulantes, y 3 horas después estábamos en El Havre, pasamos las dos aduanas sin dificultad y nos dirigimos a casa de Brenda; allí pude disfrutar de una opípara recena: 3 huevos con patatas fritas regados con dos cervezas bien frías. Tras dormir unas horas nos desplazamos a la Embajada de Irán, donde fuimos muy bien atendidos. Permanecimos allí toda la mañana, hasta que llegó el fax de Teherán, con instrucciones acerca de la recogida del nuevo contrato y billete en primera clase en el mostrador de "Iran Air" en el aeropuerto de Heathrow.

Había olvidado la revista "Interviú" que estaba en el fondo de la maleta, tras el viaje relámpago a París: ¡Grave error!

Aterricé en el aeropuerto de Mehrabad (hoy aeropuerto Imam Jomeini) a las 10:00 H. dormí durante el viaje, sin volver a pensar en la revista española; caí en la aduana como un novato bisoño, el registro de equipajes era muy riguroso, y lo realizaban miembros del Pasdarán -Guardia Revolucionaria creada por Jomeini para protección del régimen de los Ayatolás- unos tíos que infundían pavor a viajeros iraníes y extranjeros; enseguida dieron con la revista y no daban crédito al par de tetas de la portada. Me detuvieron al momento, y me encerraron en un calabozo asqueroso e infecto (el aeropuerto estaba destartalado tras años de guerra). Exigí la presencia del Agente de la Naviera, que era Pública, y a media tarde me dejaron en libertad; un taxista iraní muy amable, contratado por la Naviera, me llevó a un aeródromo militar, desde allí pude volar a Bandar Abbas; tras hora y media de rugido estridente y bamboleo del aparato.

"Guardia Revolucionaria de Irán" (Pasdarán); controlaban el poder militar, y el económico, son los amos del país persa. Les quedan dos telediarios.

Embarqué en el petrolero "Al Mansour Dabhí" como oficial de Navegación; la ruta era desde la Isla de Kharg (algunos dicen Khark y otros Jark) hasta puertos de África Oriental: Mombasa (Kenia), Dar As Salaam (Tanzania), Maputo (Mozambique) y Djibouti, utilizado por Etiopía.

Actualmente se habla mucho de la Isla de Kharg, donde se carga el petróleo de Irán, trataré de explicarlo.

Fue la petrolera AMOCO (USA) quien realizó las instalaciones petrolíferas de Irán, allá por los años "60" del siglo pasado.

Para los marinos la isla es una monoboya gigante; una monoboya es una especie de válvula flotante para carga y descarga de petróleo utilizada por los buques tanques que no pueden atracar en puertos de la costa por su gran calado. El ejemplo evidente es Irán, cuyas costas son de poca profundidad y de fondo fangoso. Los americanos construyeron oleoductos a gran profundidad, desde la costa iraní hasta la propia Isla de Kharg; las aguas que bordean la isla son muy profundas, allí pueden atracar petroleros de 300.000 TRB e incluso mayores. Allí se almacenan ingentes cantidades de barriles de petróleo que se cargan en buques de todo el mundo.

"Monoboya" en Champs Moudí (Nigeria), no veíamos la costa y éramos atendidos por medio de helicópteros. Cargamos 75.000 toneladas.

En 1987 asistíamos a los estertores de la guerra entre Irak (Suníes) e Irán (Chiíes); Francia continuaba abasteciendo de material bélico a Irak, en especial de misiles "Exocet". Llegaban dos versiones; unos eran de carga hueca, es decir sin carga explosiva, que costaban 20 millones de pesetas por unidad, y otros con carga explosiva, cuyo precio unitario era de 40 millones de pesetas. Ambos resultaban útiles contra buques petroleros; un "Exocet" sin carga explosiva provocaba grandes incendios al friccionar contra el casco del petrolero y provocar deflagración; aquellas grandes cantidades de crudo ardiendo eran muy difíciles de extinguir. Si el misil portaba carga explosiva el impacto era devastador, como es fácil de comprender.

Llevaba seis meses a bordo, de vuelta en la Isla de Kharg, y a unas 6 millas del pantalán principal, con todos los servicios contraincendios en orden de servicio, recibimos el impacto de un misil exocet -de los baratos, sin carga explosiva- en la amura de babor, por debajo de la línea de flotación (en la obra viva); íbamos en lastre, con los tanques inertizados, tras haber descargado el crudo en Mombasa, a pesar de lo cual se incendió el compartimiento de proa. El misil fue lanzado desde un "Mirage" made in France; recuerdo que la Fuerza Aérea de Irak estaba compuesta, principalmente, por "MIG"" rusos y "MIRAGE" franceses. Irán utilizaba los "Phantom" destartalados que le enviaban desde EEUU. Hoy Macrom va de "protagonista" en la actual guerra, haciendo el ridículo, como corresponde al personaje, algo siniestro a mi entender. Los capitanes de sus 9 fragatas no saben si destinarlas a "charter turístico" en la zona. En la cubierta del portaaviones "Charles De Gaulle" han instalado canchas de básquet y pistas de voleybol.


Portaaviones "Charles De Gaulle" en aguas de Chipre; le acompañan nueve fragatas francesas y una española cortesía de Margarita Robles.

A pesar de que los daños ocasionados por el "Exocet" no eran importantes y podíamos recalar en la isla achicando la inundación de proa y extinguiendo el incendio, a bordo cundió el pánico, y el tercer oficial, un polaco incompetente, dió orden (Gritó ¡A morir al mar! en inglés macarrónico) de arrojarse al mar a los cuatro tripulantes que le acompañaban en la cubierta, la altura era considerable, con el buque en lastre, y con tan solo 4 tanques llenos de agua, los marineros fallecieron abrasados por balsas de petróleo incendiadas, procedentes del petróleo derramado otro buque, y el oficial polaco se salvó de milagro, con quemaduras en medio cuerpo y politraumatismo; el tipo se emborrachaba a menudo y estaba mal de la cabeza, no era fácil encontrar hombres válidos y con temple para embarcar en buques de bandera iraní en aquella guerra. Quiero recordar a los lectores que los misiles ""Exocet" y los aviones "Mirage" eran franceses, como ya he dicho; los gabachos "apoyaban" al cruel dictador Sadam Hussein, que años más tarde -en la segunda Guerra del Golfo- fue exterminado como una rata de alcantarilla. Francia nunca dio explicaciones sobre su apoyo al sátrapa aquel que violaba niñas a lo largo y ancho del país.

Hoy sesudos analistas dicen que Irak es un "desastre"... ¡Qué quieren que les diga! ¡Allá su ciudadanía...!

La vida a bordo resultaba ciertamente desagradable, tripulantes de varias nacionalidades, comida excesivamente cocinada y recargada de especies; los europeos hacíamos acopio de alimentos y de bebida en Mombasa; pagábamos unos dólares a los cocineros -si es que se podían llamar "cocineros"- y teníamos resuelto el problema. La convivencia era inexistente; el capitán era un persa que había residido muchos años en Gran Bretaña, hombre muy mayor, de carácter afable y bondadoso, era ajeno a la organización del trabajo a bordo, muy pendiente de la Seguridad, eso sí, y el único a bordo conocedor de que nuestro destino era ser bombardeados, como así fue.

De vez en cuando recibíamos la visita de algún "comisario político" del régimen de los Ayatolás; se limitaban a largarnos sus proclamas religiosas, los más listos, que no eran muchos, nos "anunciaban" el final de la guerra. Esta finalizó al año siguiente, en 1988, y en ella no hubo vencedores ni vencidos.

El Estrecho de Ormuz y el de Bab Al Mandeb no se cerraron al tráfico durante los 7 años que duró la guerra.

Para mí fue una experiencia más como mercenario; nunca disparé a otros blancos que no fueran gaviotas o latas de cerveza, experiencia bélica a añadir a mi presencia en otros conflictos: Final de la descolonización del Congo-Zaire en 1969; abastecimiento de keroseno en Saigón en 1971; y mi detención en Alexandría (Egipto) durante la guerra entre Egipto y Siria e Israel, conocida como Yom Kippur, en 1973. Conflictos que dieron sentido a mi vida, amén de mucha pasta, y que me han permitido mantener coraje y autoestima hasta la actualidad (78 años y enfermedades concurrentes, con una expectativa de vida de 4 años, al parecer).


"Martintxo" en 1987, fotografía de Brenda, antes de embarcar en el "Al Mansour Dabhí" en Bandar Abbas.

Aún reconociendo que llevo gotas de sangre judía, al ser "judío cuarterón" por parte de abuelo paterno, tengo que reconocer que los "persas" constituyen un pueblo formidable, culto y acogedor, sufridor de la tiranía del Sha Reza Pahlevi, y de la dictadura cruenta de los Ayatolás. Mantengo públicamente la necesidad de liquidar ese régimen, si bien no soy capaz de pergeñar una alternativa al mismo.

En el recuerdo mi detención en Alexandría durante 45 días; que será compartida con los lectores en otro momento, preocupado como estoy por mi salud, y, sobre todo, por la de un familiar muy querido. Sobre Vietnam: "La chaqueta metálica" es mi preferida por su realismo, me retrotrae a mi vida en la ciudad de Saigón.

NOTA DEL AUTOR: Refresco la memoria de mis lectores: Irán es la antigua Persia e Irak la antigua Mesopotamia, regadas por los ríos Tigris y Eúfrates. En la confluencia de estos dos caudalosos ríos nació la primera "Gran Civilización". De allí proceden, entre otras muchas razas, los BASCONES, existen todavía muchas palabras en euskera con raíces del Persa, téngalo en cuenta los vascos actuales... ¡Para mí es todo un honor! Un simple ejemplo, para no aburrirles: "UR" y "URUS" = "AGUA", pero hay muchas más. Seguro que no les gusta a los "bilbaínos", una casta especial en Euskal Herría.

Lamento de todo corazón la pérdida de vidas civiles inocentes, sobre todo niños, en Israel, Palestina, Irán, y en el resto de países de la región.