MLFA - Residente en Arguedas-Tudela, Bilbao, El Ferrol, Neguri-Getxo, Madrid, Zaragoza, Barcelona, Arenys de Mar, Manzanares-CR, Marbella y Algeciras.
"Punta Carnero", residencia de MLFA en la Reserva del Estrecho de Gibraltar, su Ítaca desde 2016.
Podríamos empezar hablando de las Casas Baratas de su Excelencia el Generalísimo de las Españas -"Paquito", en su entorno familiar- y del Rey Desnudo -"Juanito", de apodo El Empalmado- dos sujetos poco sobresalientes; si los comparo conmigo, que pasé de la clase media alta a la de "pensionado" de la Seguridad Social con copago farmacéutico, dueño de un buga matriculado en 1999; eso sí, dotado de inteligencia y cultura superiores a la de un ciudadano del montón, recién cumplidos los 78 años, edad en la que la RAE te define como anciano, a pesar de no haber viajado con el INSERSO, la agencia de viajes para jubilados pobres, tan vetusta como el aburrido INFORME SEMANAL de TVE.
A las "Casas Baratas" hay que añadir los "Pueblos de Colonización", repartidos por toda España; las "Casas del Mar" de los marinos, y las "Casas del Pueblo" de los socialistas, en cuyos mingitorios aparece escrito lo de ¡Felipe cabrón!
Los "pudientes" vivíamos muy ajenos a la España "desvencijada"; no vivíamos a orillas de barrancos, rieras, y arroyos secos, ni teníamos el retrete en el patio; lo nuestro eran las autopistas de peaje -en las que no sufríamos accidentes, como ahora, desde que no cobran peaje, convertidas ya en mataderos- recordamos los hoteles en los que pernoctábamos: "Cuzco", "Colón", "Ercilla", Princesa Sofía" "Gran Hotel", "Astoria", "Cristina", "Reina Cristina", "Reina Victoria", "Don Pepe", "Puente Romano", "Alfonso XIII", y tantos otros, de imborrable recuerdo.
En 1956 viví en el piso de arriba de la familia Franco, en Ferrol, en casa de mis abuelos maternos; y en 1975 disfruté de la misma motocicleta que "Juanito", hasta era del mismo color. Ahí es nada... ¡chaval!
"BI-1223-K", el accidente, en Guadalajara, en 1982, sobrevino con 105.000 kilómetros; "Juanito" disfrutaba la suya en Mallorca, le "pillé" en el Club de Mar de Palma con hembra de merecer, ella trabajaba en TVE, y volvió a Prado del Rey ya de muy mayor.
Me he perdido; como siempre a estas horas de melancolía del atardecer, trataré de volver al titular. En España las casas no tienen jardín, como en el resto de Europa y países anglosajones; todo lo más un trozo de césped mal cuidado, y por lo general un patio lleno de trastos viejos, la calefacción tardó muchos años en llegar a las viviendas, y el climatizador es de época muy reciente; eso sí, tanto el de frío como el de calor, son más caros en España que en Francia y resto de países del centro y norte de Europa, aproximadamente el 10% del salario, y si a eso le sumamos la hipoteca, entre el 40% y el 50% del salario, pues eso, que nos queda el sofá -desvencijado y ruidoso- y las "pelis" de la TV los sábados y domingos. Al españolito le quedan pocas ganas de salir de restaurantes... y menos de fornicar con la parienta, ambos en chándal -pantalones sin bragueta y ajados, comprados en "los chinos"- a la espera de otra "picha", la "pizza" del Tarradellas ese, recalentada en el microondas durante las noticias de la TV, mirando de reojo las inundaciones y los fuegos, el resto no interesa; hoy ha aparecido Felipe González de "corpore insepulto" y el cachondeo ha sido general en los domicilios. ¡Pobre desgraciado diletante! ¿No tiene familia...? ¡Patético! ¡Pobre hombre rico! ¡Desgraciado criminal de Estado! ¿No lo recogerían en Dubai con su compinche el Emérito?
El caos ferroviario, los incendios e inundaciones, las carreteras en mal estado, y las calles de pueblos y ciudades llenas de baches, forman parte de esa España desvencijada y cutre, y los del "chándal" han saltado de los sofás al Mercadona, con la entrepierna irritada pidiendo polvos de talco a gritos.
Capítulo aparte merecen los "mercadillos"; esa especie de "zocos morunos" donde se vende mercancía de ínfima calidad, y que nos retrotraen a la España de la década de los años "50" del siglo pasado, con el ir y venir de las "fregonetas" al amanecer. Hace poco tiempo, un par de años, tuve que cruzar el mercado de abastos de mi ciudad, lo más parecido a un mercadillo, y topé con un tipo que gritaba desaforado: ¡Tres bragas un euro! ¡Lo juro por Felipe González!
En los "mercadillos" del Centro y Norte de Europa no te dejan entrar en chándal; visitarlos es toda una experiencia.


