El Tribunal Supremo, escorado a estribor en la foto, navega entre aguas procelosas con pérdida de "estabilidad"... perdón, quería decir "credibilidad". También el "Titanic" se creía "insumergible"... y naufragó.
La Inteligencia Artificial (IA) se basa en datos y criterios "objetivos" y la Inteligencia Judicial (IJ) lo hace basándose en la subjetividad y en la ideología.
ANECDOTARIO: Un juez de Mataró al que presté servicios como Intérprete Jurado, muy campechano el tío, me confesó, tomando café y donuts... "Yo, cuando termino de escuchar la declaración del acusado, apunto en el tocho una A (Absolución) o una C (Condena), no necesito más" (Sic). Se me atragantó el puto donut. A quien le parezca una broma, le ruego me lo comunique a través del correo electrónico del blog; le enviaré el nombre del magistrado y su sede judicial. Resulta duro, muy duro, ¿verdad?
El joven, de clase media, normalmente retraído en el colegio y en la universidad, de derechas por razón de su complejo, dotado de memoria poderosa, prepara una oposición a Judicatura -Fiscales o Jueces- la gana por su esfuerzo tenaz y aislamiento total de amigos y familiares, y... ¡Tachán, Tachán! que diría el finado Tamarit. Ya puede decidir sobre vidas y haciendas. No se prodiga en actos sociales y/o lúdicos, su meta es encontrar una esposa de su misma cuerda... para hablar de "autos", mejor que de "actos"...
